Aproveche al máximo su visita al Palacio da Pena con nuestros consejos. Elevándose sobre las colinas de Sintra, el colorido Palacio da Pena parece sacado directamente de un cuento de hadas. Con su arquitectura audaz, su entorno espectacular y su rica historia, es uno de los monumentos más emblemáticos de Portugal y una visita imprescindible para cualquiera que viaje a la región. Sin embargo, una visita al Palacio da Pena implica mucho más que admirar sus llamativas fachadas. Desde conocer su fascinante pasado hasta elegir el tipo de entrada adecuado, planificar la mejor manera de llegar y saber qué esperar el día de la visita, una buena preparación puede marcar la diferencia. En esta guía encontrará todo lo que necesita saber antes de visitar el Palacio da Pena, incluida su historia, las opciones de entradas, consejos de transporte y recomendaciones prácticas para ayudarle a disfrutar al máximo de su experiencia en Sintra. Historia del Palacio da Pena El majestuoso Palacio da Pena, que hoy en día cautiva a cientos de miles de visitantes cada año, comenzó su historia de una manera sorprendentemente modesta. Sus orígenes se remontan al siglo XII, cuando se construyó en la cima de esta colina una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de la Peña. En el siglo XVI, durante el reinado del rey D. Manuel I, el lugar fue transformado en un monasterio perteneciente a la Orden de San Jerónimo. El monasterio permaneció en funcionamiento hasta 1834, año en que las órdenes religiosas fueron extinguidas en Portugal, tras lo cual los edificios quedaron abandonados y entraron en un proceso de deterioro progresivo. Todo cambió en 1838, cuando las ruinas fueron adquiridas por el rey consorte de Portugal, D. Fernando II. Verdadero visionario y gran apasionado de las artes, D. Fernando II concibió algo completamente nuevo
Aproveche al máximo su visita al Palacio da Pena con nuestros consejos. Elevándose sobre las colinas de Sintra, el colorido Palacio da Pena parece sacado directamente de un cuento de hadas. Con su arquitectura audaz, su entorno espectacular y su rica historia, es uno de los monumentos más emblemáticos de Portugal y una visita imprescindible